Territorio

Massa (el Castillo)

A tan solo 6 km del hotel y, por lo tanto, a unos minutos en coche, se puede visitar una de las fortalezas más vastas de la Toscana: el Castello Malaspina. Se considera casi como un museo al descubierto por sus distintas fases de desarrollo arquitectónico. Se ha vuelto a abrir al público el complejo completo tras varios años de restauración. En su interior se pueden distinguir 3 partes principales: el torreón del s. XIV, compuesto por una alta torre cercada, representa la parte más antigua del castillo (los primeros testimonios se remontan al año 882) y servía para vigilar la llanura y la costa; el Palacio residencia de los marqueses que data del s. XV, donde destaca el pórtico con columnas de mármol, la veranda con ventanas típicas del s. XVI adornadas con logias y una capilla en la planta baja del edificio muy ricamente decorada; las poderosas murallas están rodeadas de cañones y dotadas de 2 bastiones en los extremos norte y sur, haciendo del castillo el centro de un imponente sistema defensivo costero. También cabe destacar las vistas de la costa que se pueden disfrutar desde lo alto de la colina donde se encuentra el castillo.

Massa (il Palazzo Ducale)

El Palacio Ducal, situado en la Piazza Aranci, por su grandeza y esplendor, es el monumento más grande y hermoso de Massa, encargado por el príncipe Cybo-Malaspina para dignificar su pequeño país y formar parte de los refinados principados del s. XVI italiano, por lo que trasladó aquí la residencia de la familia desde el Castello Malaspina, demasiado austero y medieval. El núcleo originario del edificio fue construido entre el 1567 y el 1570 y ampliado en los años siguientes, dotándolo de los lujos necesarios para que fuera digno de las mejores dinastías de la época. De esta forma nació el Salón de los Suizos, que reproducía la fachada, y se creó una logia dentro del patio, que en aquella época abría sus vistas al mar. El palacio alcanza su máximo esplendor en torno al 1670, cuando la dinastía Cybo-Malaspina se encomendó a los Bergamini, una familia de arquitectos que caracterizó la arquitectura del ducado durante dos siglos. Es una lástima que la impresionante galería que conservaba obras de Leonardo, Rafal y Tiziano fuera destruida por las tropas napoleónicas.

Massa (la Catedral)

La originaria Parroquia de San Piero de Bagnara, un edificio de grandes dimensiones y repleto de altares, fue objeto de una atención constante por parte de los Cybo, que encargaron a los Bergamini la reconstrucción del templo después del derrumbamiento de 1672. Proyectaron la distribución y la decoración de la zona presbiteral, construyendo un altar mayor y los dos altares del transepto, además del mármol que recubre las paredes y el suelo. El duque Alberico II decidió entonces que la nueva capilla, situada detrás del altar derecho del transepto, se convirtiera en el mausoleo de la familia.

Colonnata

A 15 km del hotel se encontraba, ya en la época romana, la aldea de Colonnata. El nombre se debe a la presencia de una «colonia de esclavos» que los romanos utilizaban como mano de obra intensiva para las canteras de mármol. Roma se servía de este mármol para sustituirlo por los mármoles blancos griegos, aunque también se supone que el nombre puede derivarse del hecho de que el mármol extraído servía para la construcción de las columnas de los templos romanos. Los orígenes del pueblo se remontan al s. I a.C.. Se caracteriza por sus paredes de mármol a la vista, presentes también en los bajorrelieves situados bajo el campanario y dentro de la iglesia de San Bartolomé, la cual fue consagrada a principios del siglo XII.

La cría de cerdos introducida por los lombardos dio lugar a la famosa y tradicional producción del tocino, la dieta básica de los mineros. Este alimento, de origen pobre, se ha convertido en un producto refinado protegido en la actualidad por la marca DOP europea. El tocino se conserva en cuencos de mármol excavados a mano.

En la Via di Colonnata se pueden encontrar las famosas canteras de mármol que han caracterizado la economía local desde la época de los romanos. A través del puerto de Luni, desde el que se pueden divisar las ruinas del anfiteatro romano, se exportaba el mármol hasta la capital, donde era utilizado para la construcción de las principales obras públicas. Durante el periodo del Renacimiento, numerosos artistas, como Miguel Ángel, venían a Colonnata con el propósito de elegir personalmente el mármol para sus esculturas.

Portovenere y las Cinco Tierras

Particularmente atractiva es la excursión a Portovenere y las Cinco Tierras. Desde el hotel, se puede ir en transbordador (durante la temporada de verano), en coche o en tren.

Portovenere, que debe su nombre a un templo consagrado a la diosa Venus (Venere en italiano), es un pintoresco pueblo de costa recortada que se ubica en la parte occidental del Golfo de La Spezia. Los orígenes del pueblo parecen remontarse al s. VI a.C., aunque las primeras dataciones históricas pertenecen al s. 161 d.C.

El impresionante panorama que ofrece la Iglesia de San Pedro (que se remonta al s. V y un destino muy popular entre las jóvenes parejas que desean contraer matrimonio) no se puede olvidar fácilmente debido a su ubicación (sobre el promontorio más extremo de la península de Portovenere), ya que permite divisar tanto el interior del Golfo de La Spezia como el mar abierto con el horizonte sobre las 5 Tierras. También merece la pena visitar el Castillo, que se remonta al año 1113 y constituye la parte más alta de Portovenere, así como la Iglesia de San Lorenzo, construida al estilo románico en 1098 sobre un templo dedicado a Júpiter. Las calles que conforman el casco antiguo son estrechas y están repletas de tiendas para ir de compras, así como de restaurantes en los que degustar especialidades de pescado fresco. Enfrente de Portovenere se encuentran las 3 pequeñas islas de la Palamaria, del Tino y del Tinetto, a las que se puede ir en barco

Las Cinco Tierras son las cinco localidades que han permitido que Liguria sea conocida en todo el mundo. De hecho, suele ocurrir que haya días en los que hay más extranjeros que italianos. Ubicados en un tramo recortado de la costa ligur de levante, los pueblos, nombrados de este a oeste, son: Riomaggiore, Manarola, Corniglia, Vernazza y Monterosso. El Parque Nacional de las Cinco Tierras, Patrimonio de la Humanidad protegido por la UNESCO, es un territorio montañoso, escabroso y accidentado, suavizado mediante la construcción de los característicos bancales donde se producen los famosos aceites y vinos de las Cinco Tierras.

Las características de los fondos marinos y la calidad de la luz submarina han permitido además un fuerte desarrollo del turismo subacuático; el Parque Marino Protegido, de hecho, ha favorecido el desarrollo de una gran variedad de especies de flora y fauna que atraen a los buceadores de toda Italia.

Pisa y Lucca

A unos 50 km del Hotel, se encuentran las históricas ciudades de Pisa y Lucca, por lo que se pueden visitar en un día.

En Pisa, la famosa Piazza dei Miracoli es ampliamente considerada como una de las más bellas de Europa. Ha sido declarada como patrimonio de la humanidad por la UNESCO, gracias a su Catedral de mármol construida entre 1063 y 1118 y su portal de bronce al estilo románico pisano, su célebre Torre inclinada conocida en todo el mundo, de 56 m de altura. Comenzó a inclinarse tan solo 10 años después del inicio de su construcción, que también data del s. XII. Cabe destacar igualmente el Baptisterio, el más grande de Italia, una obra maestra de la arquitectura con planta circular, comenzado en 1152 por el arquitecto Diotisalvi y terminado dos siglos después por Nicola y Giovanni Pisano. En este lugar fue bautizado Galileo Galilei.

También merece la pena pasar un poco de tiempo en la Piazza dei Cavalieri, el corazón político de la Pisa medieval, que se convirtió en la segunda mitad del s. XVI en la sede general de la Orden de los Caballeros de San Esteban; es posible visitar igualmente la iglesia que lleva el mismo nombre y el Palazzo della Carovana, diseñado por Vasari, que alberga en la actualidad la Escuela Normal Superior.

Lucca, con el sobrenombre de «la ciudad de las 100 iglesias», es una de las excursiones obligadas que no se pueden dejar escapar. Sus murallas de 4223 m, transformadas en la segunda mitad del s. XIX en un agradable paseo peatonal, son unas de las mejor conservadas de Europa. En el casco antiguo, que mantiene casi intacto su aspecto original, se erigen torres, campanarios y edificios renacentistas de notable estilo arquitectónico. De las plazas más encantadoras, cabe destacar la Plaza del Anfiteatro, construida sobre las ruinas del antiguo anfiteatro romano (de ahí su forma elíptica) y la Piazza San Martino, donde se encuentra la famosa Catedral de San Martín (que data del s. VI). Tampoco se debe renunciar a un paseo por la estrecha y medieval Via Fillungo, la principal calle de la histórica ciudad, repleta de tiendas para ir de compras.